La
infoxicación es la incapacidad de análisis eficiente de un flujo de información
elevado, debido a la cantidad de canales de información y fuentes de información
que afectan a una persona, especialmente en los últimos años con la aparición
de la internet y el influjo de las redes sociales, produciendo una ‘intoxicación’
de información.
Esta
realidad se origina en debido al desarrollo de los medios masivos para
distribuir la información, pero a su vez ha hecho que el hombre reacciones y como en una resiliencia aprenda
rápidamente a desarrollar estrategias que impiden ese fenómeno: “Vivir en un
entorno intensivo en información nos enseña a priorizar y a manejar esa
información de maneras más eficientes, y la tecnología que, según
algunos creó el problema es en realidad quien nos ayuda en muchos casos a
solucionarlo…”
Enlazado
con la razón de ser de nuestro curso, la infoxicación está relacionada a la
cantidad y a la cantidad de información, pero ligada a nuestra cultura de uso,
por lo cual, en la medida que una
persona adquiere más experiencia y adiestramiento, aprende a utilizar
herramientas que le permiten ser mucho más eficiente en su manejo.
Pese al término, la infoxicación
no está definida como patología y tampoco tiene una terapia que vaya más allá
de aprender a vivir en el entorno que nos ha tocado vivir en el mundo contemporáneo; no obstante, la
dificultad para procesar esa información que en abundancia llega puede
generarle sentimientos de angustia, depresión, obsesión o alteraciones
nerviosas, lo cual afecta tiene efectos negativos en la salud y en la
productividad.
Aunque “sobrecarga informativa”
es una expresión acuñada por Alvin Toffler en su libro “Future Shock” (1970) y
hace referencia al estado de contar con demasiada información para tomar una
decisión o permanecer informado sobre un determinado tema o ante una gran
cantidad de información para analizar, o contradicciones en la información
disponible, el neologismo fue acuñado por el especialista en información Alfons
Cornella para aludir a la sobresaturación de información, como acrónimo de intoxicación
por información en 1996, y refiere actualmente a la idea de que la
sobrecarga de información que recibe un usuario, en especial de Internet en
todas sus formas, puede causarle la sensación de no poder abarcarla ni
gestionarla y, por tanto, llegar a generarle una gran angustia.
Aunque no existe la fórmula
mágica para evadir la desinfoxicación, algunas tareas como hacer índices, clasificar
correos, mantener una lista diaria de tareas y prioridades personales y
gestinar los horarios de acceso a la información, podrían aportar para una ‘desintoxicación’
de información.

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